Derecho al Verano, jugar hasta mancharse la camiseta

Desde la Agencia Córdoba Deportes, Ignacio Barani, comparte de qué se trata este programa insignia de la época estival, cómo fortalece el deporte comunitario y su valor para Córdoba.

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Pasan como un torbellino de alegría. De lejos parecen pequeños pingüinos que saltan y se ríen, intentan volar en la ciudad sin mar. “¡Caminando! ¡No corriendo!”, dice un profe a las niñas y los niños que pasan chapoteando charquitos junto la pileta en el Centro de Desarrollo Deportivo de barrio Güemes. De repente, frenan y se tranquilizan. Acomodan sus antiparras y gorras, dejan las ojotas a un costado y esperan la señal de partida. ¡Es momento de jugar!

Garantizar que la mayor cantidad de niñas y niños tengan la posibilidad de disfrutar las vacaciones es uno de los ejes vertebrales del programa Derecho al Verano.

Esta iniciativa ofrece propuestas turísticas, deportivas, recreativas y culturales destinadas a las familias cordobesas con especial énfasis en quienes más lo necesitan como las más pequeñas y pequeños, jóvenes, mujeres que atravesaron situaciones de violencia y personas mayores.

Derecho al Verano es la insignia de la justicia social en la época estival y un claro reflejo del trabajo interministerial.

Si bien el Ministerio de Desarrollo Social centraliza la coordinación, diversas carteras participan acorde a sus áreas de competencia. En particular, este 2020 las propuestas se multiplican ya que por primera vez la Ciudad de Córdoba adhirió a la iniciativa provincial.

Desde Comunidad profundizamos sobre el aspecto deportivo y dialogamos con Ignacio Barani quien se desempeña como jefe de área de la Dirección de Deporte Comunitario y Social.

Barani explica que desde la Agencia Córdoba Deportes articulan actividades con los Centros de Desarrollo Deportivo (CDD) para que niñas y niños de hasta 14 años puedan acceder a una pileta. A su vez, movilizan profesores de educación física e idóneos deportivos quienes facilitan actividades recreativas y de iniciación al deporte. La temporada pasada, cerca de 6.000 chicas y chicos participaron tanto en Derecho al Verano como en las Escuelas de Verano en alguno de los 13 Centros Deportivos de la Provincia distribuidos nueve en la capital y cuatro en el interior.

Más allá de las posibilidades de disfrute en piletas o Escuelas de Verano, se trata de que niñas y niños, jóvenes también, tengan un primer encuentro con el deporte. Un tramado invisible que une el desarrollo del deporte comunitario parar llegar, de a poquito y sin pausa, al federado.

— ¿Qué implica el programa Derecho al Verano?

— El programa lleva más de una década de vigencia en la provincia de Córdoba. Esto es muy importante porque logramos llegar a espacios vulnerables con profesionales del deporte quienes día a día llevan toda su experiencia y tratan que más personas participen de las actividades desde los primeros días de enero hasta fin de febrero.

— En detalle, ¿cómo participa la Agencia Córdoba Deportes?

— Hay dos aspectos, el primero es con actividades en las piletas provinciales de lunes a jueves desde las 14 hasta las 17 con niñas, niños, jóvenes y adultos mayores. Tenemos las Escuelas de Verano, como así también la pileta libre que se da por la tarde en todos los Centros Deportivos, polideportivos y espacios de la Municipalidad de Córdoba. Además, de jueves a domingo, profesores de educación física y ayudantes realizan actividades recreativas para niños y adultos.

— ¿Cómo es el trabajo interministerial?

— Desde la Agencia Córdoba Deportes trabajamos con muchos ministerios y hacemos especial hincapié en reparticiones cuyas acciones están relacionadas a niños como la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) y también con el Ministerio de la Mujer. Es una iniciativa inclusiva.

— ¿Cómo contribuye el deporte comunitario a la inclusión social?

— El deporte es una herramienta que transmite valores esenciales. Primero que nada, se trata de la inclusión de niños que no tienen la posibilidad de hacer una actividad recreativa o deportiva. La idea es llegar a los barrios vulnerables o lugares donde sabemos que el deporte no está presente para transmitírselo, tengan la posibilidad de conocer qué deportes hay y, obviamente, que si continúan a lo largo de sus vidas con estas actividades puedan ser nuestros grandes campeones provinciales, nacionales y olímpicos. ¿Por qué no? El deporte social contribuye al desarrollo del deporte federado.

— ¿Cuál es el valor del deporte para el desarrollo personal?

— El deporte es fundamental en toda la educación del niño. No hace solamente al rendimiento físico, sino desarrolla valores inmensos que hacen a la vida misma como la amistad, la confianza en uno mismo, el respeto al prójimo y la ayuda.

Como en una sinergia, las dos partes se necesitan. “Los chicos tienen que hacer deporte y nosotros tenemos que lograr que los chicos hagan deporte”, dice y agrega: “Los padres tienen que estar presentes tanto en el deporte social como en el deporte federado. Tienen que involucrarse en el desarrollo de los niños y apoyarlos para que practiquen deporte”.

Del barrio a los torneos

La particularidad que caracteriza la mirada de “Nacho” –como lo llaman en clubes y oficinas- es la síntesis que logró en los 15 años que lleva trabajando en la Agencia Córdoba Deportes. Pasó cerca de siete años relacionado al deporte federado y ya lleva ocho con el deporte comunitario.

“Cuando hablamos de un deporte es hablar de reglas institucionalizadas. Cuando uno llega a ese nivel, el federado, pasa por caminos previos que hacen al deportista social o al que nace en una escuela, iglesia u ONG. Ahí es donde se forja un deportista para que después llegar a una institución o al deporte federado”, comparte.

— Sobre la transición de lo comunitario a lo federado, ¿qué significó haber trabajado en el área del deporte federado?

— Desde lo federado se trabaja con una estructura deportiva donde están involucradas las federaciones con un cronograma de competencias establecidas donde uno tiene que llegar y ver reflejados los resultados de lo trabajado. Se trata de actividades con un seguimiento continuo.

— Y, ¿sobre el deporte social?

— Es llegar a lugares a donde el deporte ni siquiera está plasmado. Trabajamos todos los días para que un chico pueda continuar con el deporte a lo largo de los años, para que sea un deportista federado y llegue a dar resultados a la provincia y a la nación.

Para situarnos en estos dos mundos, comparte dos anécdotas.

Primero, sobre su trabajo con el deporte federado rescata la relación de hermandad con pares chilenas y chilenos después de haber participado en decenas de torneos binacionales. “Siempre nos recibieron de forma majestuosa, como embajadores. Tenemos una excelente relación con el país vecino”, recuerda con una sonrisa de oreja a oreja.

Mientras que con el deporte comunitario cuenta que un día después de una larga jornada entre la Agencia y en rol de profe se llevó un regalo inesperado. “Cuando llegué a casa, mi hijo me dice ´papá, tenés la remera toda manchada´ y no me había dado cuenta. Es parte de involucrarse, jugar hasta mancharse la camiseta y de eso se trata este trabajo, estar en el campo con quienes son artífices de todo esto, como el programa Derecho al Verano, que son los niños y los profes”.

“La presencia del Estado es fundamental, tanto en lo social como en lo federado”, reitera cerca del final. Capaz, algún pingüino que disfruta de los chapuzones en barrio Güemes o Villa El Libertador se anime a continuar probando y disfrutando del deporte. O una mamá después de alguna clase de gimnasia incorpore este hábito en su rutina diaria.

De eso se trata, al fin y al cabo, llegar con justicia social para recomponer el tejido social: de jugar hasta no darse cuenta, mancharse la camiseta y recuperar la sonrisa de vivir en comunidad.

Perfil

Tenía seis años cuando empezó a practicar deporte por recomendación de un médico. Así comenzó con yudo, desde lo social y barrial. Se federó, participó en tornos nacionales e internacionales hasta que la docencia lo cautivó. Es profesor universitario de Educación Física por la Universidad Nacional de La Plata y está finalizando un magister en la misma universidad.

Tiene 39 años. Hace 15 años trabaja en la Administración Provincial. Es Jefe de área de la Dirección de Deporte Social y Comunitario en la Agencia Córdoba Deportes. Como pasatiempo, disfruta de la vida al aire libre en las sierras cordobesas y el contacto con caballos.